(En base a la lectura Ecumenismo Definición, significado y Alcance de Gottfried Brakemeier)
Ecumenismo, tema actual, controvertido para muchos, pero tan urgente para la Iglesia de Cristo. Palabra y concepto siempre presente en la Iglesia, asombrosamente sectores de esta la quieren erradicar (sectores fundamentalistas). Esta palabra ha sido usada en diferentes momentos de la historia:
§ Para describir el campo de misión de la Iglesia.§ La misma Iglesia que logra “tomar” lo que antes era su campo de misión se vuelve ecumene.
§ Tras las divisiones de la Iglesia, ésta deja de ser ecumene y pasa a adoptar una mentalidad ecuménica: mentalidad que ve al Cuerpo de Cristo en su totalidad.
Hoy, la Iglesia de Cristo sea cual sea la denominación, se encuentra en la época pos-división, o mejor dicho en plena división, por ello el ecumenismo se vuelve una tarea moderna. Es hoy cuando se requiere emprender esta tarea y esfuerzo por cada uno de los cristianos. Pero siendo sinceros, es una tarea difícil. Particularmente pienso, que la cristiandad no volverá a ser una institucionalmente hablando, menos en fe. Mucho se ha dividido el pueblo de Dios. Por ello, la única forma de poder acercarnos los unos a los otros, superar nuestras divisiones y sanar heridas es a través de la misión.
La misión de los cristianos, que no es otra que el manifestar el reinado de Dios en la tierra a través de acciones y gestos concretos, es el punto en el que los cristianos divididos podemos unirnos. Así, el termino ecumenismo pasa de ser comprendido como uniformizar o ser todos lo mismo a respeto a las identidades propias y a la fraternidad (Koinonia) eclesial.
Esto es importante conocerlo, pues michas Iglesias que no entran al caminar ecuménico por temor a la perdida de sus identidades o el temor a la relativización de la verdad. ¡Nada mas lejos que eso! Eso no es ecumenismo. El ecumenismo respeta las diferencias y a través de ellas construye renovados esfuerzos para la misión. No hay que confundir entonces la labor ecuménica. Nunca seremos nuevamente uno institucionalmente, pero sí somos llamados a ser uno en la koinonia y en la misión.
Si no vamos por este camino, estaremos yendo por el otro: el del conflicto, la competencia, la mutua condenación y exclusión. Eso nos volvería sectarios y perjudicaríamos el avance y desarrollo de la misión de Dios en el mundo.
“¡El ecumenismo no tiene por meta producir la unidad cristiana! Esta es obra del Espíritu Santo que llama y crea la fe. El objetivo del ecumenismo es mucho más modesto: ¡Pretende hacer visible la unidad que ya existe en Cristo!”. Considero importante meditar en este punto. Los que participamos en el movimiento ecuménico no trabajamos para lograr la unidad de la Iglesia, esta ya se logró en la muerte de Cristo, Él ya nos hizo uno en sí y en su Padre. Lo que persigue el ecumenismo es hacer visible esa unidad. Y es a eso a lo que estamos llamados nosotros. Cuando entendemos que ya existe entre todos los seguidores de Cristo una cierta unidad, y que solo nos toca hacerla visible a la Iglesia y al mundo, podremos entender mejor el trabajo ecuménico. Si esto lo entendieran los fundamentalistas, pienso, cambiarían su parecer.
La misión
“La buena misión no es la captura de miembros; repudia el proselitismo. Es invitación, más bien, para abrazar la fe e integrarse a la comunidad. Se dirigirá, de preferencia, a la gente sin Iglesia, a la que está en búsqueda de una comunidad de fe”, (Gottfried Brakemeierel) Este pensamiento da en el clavo, pues con él se elimina el proselitismo y la competencia entre Iglesias. Aunque, nos deberíamos preguntar si este concepto de misión será bien recibido por todas las Iglesias. Para los evangélicos el catolicismo no es una Iglesia, sino más bien, la secta más grande del mundo. Para evangélicos carismáticos, los luteranos son cristianos fríos que necesitan de la experiencia carismática “para encender el fuego” y por ello procurarán llevarlos a sus comunidades. Por ello, aunque veo correcto el pensamiento del autor, lo veo muy difícil de aplicar a todas las comuniones cristianas y eso es triste.
Es mas, lo que para unos es proselitismo, para otros es evangelismo. Ante esto, un dialogo serio y respetuoso se hace necesario entre los cristianos que pertenecen al movimiento ecuménico y a los que no, con el fin de esclarecer conceptos, derribar prejuicios y aspirar al mutuo entendimiento para compartir la misión. Si no llegamos a este punto, la misión se verá perjudicada y persistirá la feroz competencia entre las Iglesias.
Para concluir, debemos ser conscientes en todo momento que Jesucristo quiere la comunión de sus discípulos, por ello, hay que grabarnos en la mente que la búsqueda de la unidad de la Iglesia no es algo opcional; es un imperativo inalienable y un compromiso irrenunciable. Si evadimos esta realidad, perderíamos nuestra naturaleza de Iglesia y nos rebajaríamos al estado de secta. Lamentablemente, en este estado se encuentran todas aquellas comunidades que se creen mejores que otras y miran a sus demás hermanos con aires de superioridad.
Escrito por: PEDRO MANUEL LÓPEZ
(En base a la lectura Ecumenismo Definición, significado y Alcance de Gottfried Brakemeier)
